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El cultivo de la lavanda

Ya sea porque la hayas conseguido a través de la siembra de nuestras semillas de lavanda o bien comprada ya en maceta, su cultivo es una actividad gratificante y puede ser bastante sencilla si se siguen algunos pasos básicos. Aquí te dejo una guía sobre cómo cultivar lavanda:
Elección de la variedad
- Existen varias especies de lavanda, siendo la Lavandula angustifolia (lavanda inglesa) y la Lavandula intermedia (lavanda híbrida) las más comunes para cultivo. Escoge la variedad que mejor se adapte a tu clima y necesidades.
Ubicación
- La lavanda necesita mucho sol, así que elige un lugar que reciba al menos 6-8 horas de luz solar directa al día.
- Prefiere suelos bien drenados y ligeramente alcalinos. Si el suelo es muy arcilloso, puedes mejorarlo añadiendo arena o grava.
Siembra
- La siembra de la semillas se realiza en primavera. Si utilizas el calendario lunar, que sea en día flores.
- Si plantas esquejes, hazlo en primavera o principios de otoño. Asegúrate de que estén bien enraizados antes de trasplantarlos al jardín. Para ello utiliza un buen enraizante.
Riego
- La lavanda es resistente a la sequía una vez establecida, pero necesita riego regular durante su primer año. Riega profundamente, pero evita el encharcamiento.
- Es mejor regar por la mañana para permitir que el agua se evapore durante el día.
Fertilización
- La lavanda no requiere mucha fertilización. Un abono ligero en primavera puede ser suficiente. Evita el exceso de nitrógeno, ya que puede afectar la floración.
Poda
- La poda es importante para mantener la forma de la planta y fomentar un crecimiento saludable. Realiza una poda ligera después de la floración, eliminando las flores marchitas y recortando un poco las ramas.
Cosecha
- La cosecha de las flores se realiza cuando están completamente abiertas, generalmente en verano. Corta las espigas de flores y cuélgalas boca abajo en un lugar oscuro y seco para secarlas.
Plagas y Enfermedades
- La lavanda es bastante resistente a plagas y enfermedades, pero puede verse afectada por hongos si el suelo está demasiado húmedo. Mantén un buen drenaje y evita el riego excesivo.
Cultivar lavanda no solo es beneficioso para tu jardín, sino que también atrae polinizadores como abejas y mariposas. Además, puedes utilizar las flores secas para hacer sachets, aceites esenciales o simplemente disfrutar de su fragancia.
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Imagen portada: freepik.com